A touch of pink

Si hay una tendencia en moda de este año con la que me quedo es sin duda el color rosa. El rosa ha sido uno de mis colores preferido desde que tengo uso de razón, es decir, desde que era bien pequeña (sino que se lo pregunten a mi madre lo pesada que era ya de pequeña con escoger mi propia ropa y que todo fuera rosa, ¿verdad mami?). 

Si en 2016 el tono de rosa cuarzo fue declarado por Pantone el color del año, este 2017 el tono que está arrasando es el Millennial Pink. Miremos en las redes sociales que miremos, el color que impera es éste, especialmente en Instagram y Pinterest. 

Y el pasado domingo, aprovechando que fuimos a pasar el día a Peratallada (un pueblo medieval con muchísimo encanto del Empurdà) estrené esta camiseta tan monísima que encontré en H&M, que combina dos de las tendencias más de moda de esta primavera-verano, el Millennial Pink y los volantes





Sin duda os recomiendo que si tenéis la ocasión os acerquéis a visitar Peratallada, porque ¡os encantará! 


Y con la alegría del puente que tenemos de 3 días por delante, me despido de vosotros hasta el próximo viernes!!! 

Besos, 

Marta 

Semana Santa en el Sur

Quizás muchos de vosotros no lo sabéis pero aquí una servidora tiene raíces andaluzas. Mi familia es originaria de un pueblecito granadino llamado Guadix. En él pasé todos los veranos, Semanas Santas y Navidades durante mi infancia. Cuando era pequeña siempre iba de vacaciones allí con mis abuelos, ambos nacidos en Guadix. Pero por un motivo u otro hacía 17 años que no viajaba hasta allí. Se dicen pronto 17 años, pero son muchísimos. Y no sabía lo que me arrepentía de no haber ido en tanto tiempo hasta que he estado allí estos días. 



Este año mi chico y yo pudimos organizarnos y decidimos bajar al Sur a pasar unos días de Semana Santa. Tan solos han sido 3 días y muchas horas de coche pero han valido la pena. Estuvimos allí con mis padres y mi abuela, y aprovechamos para ir a ver a parte de mi familia que reside allí, y que a muchos hacía que no veía años y años. 
Antes de llegar tengo que reconocer que estaba incluso nerviosa e intrigada por ver cómo habría cambiado el pueblo en estos años. Pero una vez llegamos pude comprobar que todo sigue igual. Cierto que ha ido evolucionando con los años, hay zonas más arregladas, pero la esencia sigue siendo la misma. Se sigue respirando esa sencillez que lo caracteriza. Ese encanto especial que soy incapaz de transmitiros con palabras. Me inundó un sentiemiento de añoranza por todos los años que no había ido, y recordar los años que también pasé allí. E inevitablemente me acordé de las horas y horas que caminaba de la mano de mi abuelo por las calles y el parque de Guadix, mientras me contaba historias de nuestra familia, de cómo fue su dura infancia durante la post-guerra, etc etc etc. Como véis me llenó de nostalgia este viaje.


Durante estos días aprovechamos para ver las procesiones de Semana Santa. Vimos salir algunos de los pasos de los templos y otros los seguimos a lo largo de su recorrido. También aprovechamos para hacer un poco de turismo y poder enseñarle a mi chico este pintoresco pueblo granadino, especialmente la zona de las cuevas, que es quizás uno de sus rasgos más característicos. 






Es curioso que cuando nos hacemos mayores empezamos a valorar y entender el encanto de cada lugar. Ha sido muy bonito poder reencontrarme con una parte muy bonita de mi pasado y de mi infancia. Me he vuelto a enamorar de uno de los lugares que me vió crecer. 



En un próximo post os haré un pequeño tour por sus lugares más característicos y os daré algunos tips por si os apetece algún día hacer una escapada al Sur y conocer Guadix. ¡¡¡Os aseguro que os encantará!!! 

¡Os deseo un feliz fin de semana! 

Besos, 

Marta