Obsesionada con la comida saludable

¡Feliz viernes!, ¡al fin!, a veces parece que no llegan nunca…. pero aquí estamos, saboreándolo y deseando que no se termine… -que luego el domingo llega en seguida-.

Hoy quería hablaros de mi nueva obsesión: la comida saludable. Y es que en el embarazo me estoy tomando muy muy en serio todo lo relativo a la alimentación.

No es que vigile las calorías que como, al contrario. Como hasta que dejo de tener hambre. Y todas las veces que haga falta. Lo que no como son cosas que no alimentan. Por ejemplo, entre horas como barritas de cereales con chocolate y semillas de chia y un vaso de leche, yogur con copos de avena y frutos rojos y arándanos o compota de manzana con queso fresco. 

  

  

Así como en España está de moda que el ginecólogo, durante el embarazo, te controle el peso. Y suelen recomendar un kilo por mes. En Estados Unidos la cosa cambia. Aquí la gente suele estar con sobrepeso ya antes de empezar el embarazo, y aún así, el peso ideal recomendado es de 15 kilos para los 9 meses de gestación. Y si te pasas tampoco es que te digan demasiado… Yo estoy de 6 meses y medio y ya llevo 10 kilos, -que no está mal- así que seguramente me vaya hacia los 15. ¡Ya haré operación posparto después! Ahora lo primero es hornear una bebita sana😉

  

  

En lo que sí se han puesto de acuerdo los médicos de España y USA es que lo importante en el embarazo no es comer por dos. Es un mito falso. Lo ideal es comer sano, equilibrado y lo más variado posible.

  

  

Y aquí llega mi obsesión. El primer trimestre lo más importante es ingerir ácido fólico, así que me lo pasé comiendo brócoli, aguacate, almendras, espinacas y otros alimentos que contienen esta vitamina. El segundo me lo pasé comiendo hierro. Carnes, lentejas y berberechos no faltaban en la dieta. Y ahora en el tercer trimestre me piden mucho Omega 3 y calcio, así que procuro comer pescado 3 veces a la semana y zumo de naranja y leche cada día. Pero esto es sólo la especialidad del trimestre. Al márgen sigo un patrón general basado en la máxima ingesta posible de vitaminas. Es decir: variar mucho los platos y comer de todo un poco.

  

Lo que hago desde que empezó el embarazo es obligarme a comer entre 5 y 10 frutas y verduras crudas o cocinadas al día, desayuno cada día una tostada (hidratos) y procuro que siempre hayan lácteos, como queso, yogur o leche. Y cuando tomo pasta o arroz, que suele ser una o dos veces en semana, siempre la mezclo con verdura.

Por ejemplo en la foto de arriba me hice una crema de verduras con apio, zanahoria, nabo, patata y cebolla. Con taquitos de jamón fritos. Y una ensalada de judías, tomate, garbanzos, atún y aceitunas. 

En la imagen de debajo: espaguetis integrales con brocoli y parmesano.

  

¿La desventaja? Que con tanto producto fresco necesito ir al súper dos o tres veces a la semana. ¡Pero seguro que el esfuerzo merece la pena!

¡Feliz finde!

Esther

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