Chicago en agosto

Me acuerdo cuando M y yo trabajábamos y volvíamos a empezar en el despacho después de varias semanas de vacaciones, que lo único que nos hacía pasar por alto el síndrome posvacacional era pensar destino para las próximas vacaciones. Así que aquí os propongo uno chulísimo para combatir el estrés de los primeros días de curro: Chicago.

Chicago es una ciudad que merece mucho la pena visitar, especialmente en agosto. Agosto es el único mes del año en que hace buen tiempo: días largos, calor y hay muchísimas actividades gratuitas al aire libre, con lo que hay que aprovechar para estar siempre fuera de casa.

  

Os recomiendo muchísimo que la visitéis, si os planteáis un viaje a la costa este. En avión queda a tan solo dos horas de NYC, Philadelphia o Washington y es una concepción de ciudad americana muy distinta a las tres anteriores y también a las de la costa oeste. Se puede caminar entera, como NYC, pero es mucho más familiar y más limpia. Y tiene muchísimas ofertas de ocio: teatro, conciertos, ballet, restaurantes, deportes… Y si además os gusta el arte o la arquitectura es, sin duda alguna, la mejor ciudad en Estados Unidos para visitar. Todos los grandes arquitectos tienen un edificio en Chicago, dando como resultado un skyline precioso.

  

El clima de Chicago es muy raro cuando estás acostumbrado a climas estables. De un día para otro cambian 15 grados las temperaturas y en invierno es tan seco el ambiente que te pasa la corriente al encender la luz de cualquier habitación y, sin embargo en verano hay tanta humedad que casi todo el mundo tiene el pelo rizado. Además en un minuto hace el día más espléndido del mundo y al cabo de 20 minutos está cayendo la tromba de agua de tu vida. Y esto sólo pasa aquí. Por eso conviene aprovechar agosto, que es el mes más estable de temperaturas y días de sol.

Así que cuando hace bueno, hay que improvisar y buscar planes de parque: conciertos en el Millenium Park, o aprovechar para salir a correr o a pasear por el lago.

  

  

Al volver de Barcelona, nosotros aprovechamos para visitar un poco la ciudad. Perdernos paseando por las calles, disfrutar de las playas del lago y de la piscina que tenemos en el rooftop de nuestro edificio.

  

Vivimos en un edificio de casi 50 pisos, y en el 16 están las amenities. Es una planta que es de uso de todos los vecinos y está genial. Tiene piscina al aire libre y zona de grills y barbacoas. También tiene gimnasio, zona de jacuzzi y saunas seca y húmeda, sala de fiestas y sala de ordenadores donde puedes conectarte, imprimir, hacer fotocopias y todo va incluido en el alquiler. Luego por contra los pisos son pequeños, pero si tienes una cena más grande, siempre puedes subir a la 16, que tiene también cocina, comedor grande o reservar la sala de fiestas para celebrar eventos.

  

  

Lo reconozco, vivimos muy bien. ¡No nos podemos quejar! Y este verano estamos aprovechando un poco todas las prestaciones exteriores que tenemos en casa.

Os contaré más y mejor todos los martes y jueves.

Esther

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