Inexpresión

Buenos días,

Como supongo que todos sabéis ya a estas alturas, el pasado lunes murió Miguel Boyer, para entendernos y aunque no creo que esta fuera su mayor hazaña, marido actual de Isabel Presley.

El post de hoy no va para nada dedicado a la desgraciada muerte de este señor, sino al rostro inexpresivo de su viuda, es decir al alabado rostro de Isabel Preysler.

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Siempre se ha hablado de Isabel como reina de estilo. Hace años que encabeza las listas de mejor vestidas de España y todos hemos oido de cremas que deben su exito solo por que se rumorea que las usa la mismisima Preysler.  Es imagen de Porselanosa y una mujer, según se comenta, que se conserva muy bien para la edad que tiene.

Como yo no soy tonta, sabía que lo de Isabel era una mezcla explosiva de bisturí en la vida real + photoshop en sus reportajes fotográficos, (aprovecho para decir que justamente el uso excesivo de photoshop es lo que ha hecho que nunca se haya visto tan feo a George Clooney como en la portada de Hola dedicada a su boda que tuvo lugar ahora hace pocos días, madre mía, que desgracia, ¿no?, ¿lo habéis visto?, pero si este hombre era guapo!). De lo que no me había dado cuenta es de la desgracia que esto suponía. Estos días en los que tanto en la tele como en las revistas se ha podido ver a Isabel de riguroso luto, acudir al tanatorio para despedir a su marido, me he dado cuenta que su cara era siempre la misma, es más, estaba casi incluso “contenta”, como sonriendo, y no es que no estuviera triste, que me imagino que sí, sino que su rostro es totalmente inexpresivo, no transmite nada, esta tan estirado y pegado detrás de las ojeras que no expresa ningún sentimiento, ni el de la tristeza por perder a un ser querido, sentimiento tan natural como la sonrisa, tan natural como una arruga.

Ver la cara de Isabel, que era la misma al despedir a su marido que al amadrinar una campaña de baldosas de lujo, me ha hecho pensar de lo peligrosa que es la cirugía estética. No estoy para nada en contra sino (valga la redundancia) al contrario, pues yo soy la primera que me hice una otoplasia, nombre técnico con el que se conoce la corrección de las orejas de soplillo y soy muy partidaria de corregir pequeños o grandes defectos a ojos de uno mismo, claro está, o simplemente de hacerse algún retoque para verse mejor, pero como todo, uno debe saber decir basta y creo que llegar al punto de perder la expresión es muy triste, al menos a mi me lo parece.

Y con este reflexión en voz alta me despido hasta la semana que viene.

Un abrazo,

Maria

3 pensamientos en “Inexpresión

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