Un Milagro llamado Quim

Hoy, 18 días después de nacer Quim, me veo con fuerzas (psicológicamente, porque físicamente estoy perfectamente) para escribir este post que tanto me piden las Little Guilty.

Es difícil, muy difícil describir con palabras esta experiencia porque es algo que se te escapa, el nacimiento, como la muerte, llega un punto que es inexplicable, llega un momento en el que eres incapaz de seguir entendiendo, es algo milagroso que se escapa del entendimiento humano, no intentes buscar la lógica, no intentes comprender cómo y porqué, porque no vas a encontrar la respuesta. 

Dicho lo anterior, intentaré explicaros como pueda mi experiencia personal, aunque todo lo que os diga respecto de mis sentimientos hacía tan pequeño pero grandioso ser debéis multiplicarlo por mil.

Por partes. Quim se adelantó unos 15 días a la fecha prevista del parto. Era algo previsible porque estuve prácticamente todo el octavo mes con riesgo de parto prematuro. Plegué de trabajar un martes, el jueves me encontré un poco mal, fui al médico y me dijo que aun estaba un poco verde pero que la cosa ya estaba ahí, el viernes me encontraba un poco peor pero mis amigas me habían preparado una super baby shower y lo di todo, me lo pase super bien, (gracias chicas) pero conseguí que el niño dijera hasta aquí. (Esto no se lo hemos contado al médico…jeje). El sábado dormí 4 horas si llega y me levanté de madrugada con contracciones ya bastante molestas. Así pasé todo el sábado, en casa, ordenando el armario, un rato en la piscina distrayéndome, no quería volver al hospital hasta estar segura y como las contracciones no eran seguidas ni cada 5 diez minutos, decidimos esperar. Al final a las diez de la noche con contracciones regulares cada diez minutos, eso sí con un dolor soportable (la verdad que yo no sentí en ningún momento dolor dolor) me duché y fuimos para el hospital. Llegué sobre las 11:30, nos confirmaron que sí, que estaba de parto, y ya avisaron a mi doctor. El parto en sí empezó a las 2:45 y a las 3:00 Quim ya estaba con nosotros. Fueron 15 minutos maravillosos, sin dolor alguno, en muy buena compañía, con mi marido empujando más que yo y con 3 profesionales maravillosos a nuestro lado. Una experiencia maravillosa e inolvidable. 

la foto 2-2

Y aquí la segunda parte y más difícil de explicar, qué sientes al ver a tu hijo por primera vez… pues no os lo puedo decir, en serio que no puedo. Normalmente tengo bastante facilidad para describir momentos y sentimientos pero esto… lo ves y no consigues entender cómo hace segundos estaba dentro de tí, como de la unión de dos personas puede salir esta personita, te invade un sentimiento de protección, de orgullo, de satisfacción. En ese momento aun no eres consciente de la responsabilidad que conlleva, de lo indefensos que son, del amor que sientes. Esto viene después. Fue un momento muy muy emotivo, pero al menos en nuestro caso, también divertido, es decir, había muy buen ambiente, todos estábamos contentos y relajados, pero como todos los buenos momentos pasa demasiado rápido. Me encantaría volver atrás y detenerme 10 minutos más en aquel preciso momento en el que le conocimos.

Como el parto fue tan bien yo estaba de “subidón” no me dolía nada, el niño era y es un santo, todo había ido genial, estábamos bien, ¿qué más podía pedir? Así estuve los dos primeros días, sigues estando solo feliz, sin sentir, todavía, responsabilidad alguna, solo estas contenta y orgullosa, pero fue llegar a casa y las hormonas me jugaron una mala pasada. Esto sumado a la subida de la leche que fue horrible, para mi lo peor, me hicieron pasar 24 horas fatales, con ganas de llorar todo el día. Pero fueron solo 24 horas y por lo que me cuentan otras madres, es normal. Es entonces cuando sientes todo lo que conlleva la maternidad, te tienes que entender con tu bebé, con tu pareja, atender a los que te rodean y hacer algo que no has hecho nunca que es ser madre. Que es puro instinto, sí, pero que no es fácil, también. Por suerte yo tengo la ayuda inestimable de mi madre que nos cuida a los tres como nadie y que sino fuera por ella no se que haríamos, pero aún y así necesitas unos días de adaptación. 

Superada ya esta etapa y feliz como una perdiz, no puedo más que recomendar esta experiencia a todo el mundo. 

Os iré contando aventuras varias. 

Un abrazo. 

Maria

2 pensamientos en “Un Milagro llamado Quim

  1. M’encanta Maria que entenguis en tan poc temps el que es sent per un fill i arribis a la conclusió de que no hi ha paraules per explicar-ho. A tots ens passa igual. Aprofito per dir-te les mateixes paraules que em deien a mi els que en el seu moment ens van ajudar a nosaltres: gràcies a vosaltres Alejandro i Maria per deixar-nos viure aquests moments tan especials. Bon dia!!!!!

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  2. Què maco Maria!!!

    Ser mare és un regal del Cel, és el més meravellós de la vida, i aquesta experiència no ens la pendrà mai ningú. I pensa que cada dia, no saps com, els estimes més i més. El més important és ser molt agraïts per aquesta meravella, i conscients que el temps passa depressa i que hem d’aprofitar cada minúscul instant de l’experiència de veurel’s créixer.

    Comença per disfrutar al màxim de la baixa maternal, que per noies treballadores i ocupadíssimes com nosaltres, és com un oasi en mig del desert!!!

    Quim, no saps la sort que has tingut amb aquesta mare!!!

    Un petonas a tots família!!

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