No hay dos sin tres

No me gusta mucho repetir temática de post y más cuando Anna y Esther se han pronunciado sobre lo mismo, pero es que el tema se me hace irresistible. Tengo muuuucho que decir al respecto porque yo también tengo la suerte de tener un manitas en casa.

La diferencia entre el mío y los citados en posts anteriores es que nosotros hemos dado un paso más y mí manitas ya acepta que es mejor que venga algún profesional a hacerlo. Sin embargo, antes de llegar a esta fase hemos pasado por todas las anteriores, y en mi casa también hay más de un agujero y más de uno y de dos tapados con masilla, su gran aliada.

Centrando el tema, yo creo que mayoritariamente nuestros queridos “pseudomanitas” tienen principalmente tres problemas: el taladro y los consecuentes agujeros en la pared, el nivelador y el hecho de que no todo se arregla con masilla.

Vamos a por el primero y es que este tema me encanta: enchufan el taladro, colocan la broca y aprietan, les da igual que detrás pueda haber una viga, un tubería o que la pared sea tan fina o de pladur y que te salga la broca i el clavo por la otra habitación. Y digo yo, ¿no es mejor antes tocar, dar unos golpecitos a la pared para ver a qué nos enfrentamos y después taladrar?, ¿No sería mejor medir antes? Porque luego lo que pasa, los colgadores no llegan al suelo o los soportes para la televisión con brazo extensible, cuando están desplegados muy bien pero resulta que cuando lo pliegas te queda medio televisor fuera de la terraza y medio dentro de la habitación sin poder, en consecuencia, cerrar la ventana corredera porque topa con el televisor.

Y cuando esto pasa, ¿qué hacen? pues recurrir a su gran aliada la masilla, que es el segundo de los problemas que yo he detectado. Utilizan la masilla como las madres el borrador mágico para las paredes de su casa y no, no es lo mismo. La masilla repara sí, disimula agujeros también, pega cosas incluso también, pero creo, desde mi modesta opinión que se debe de saber utilizar. Y cuando uno tiene que poner todo esto para que se aguante y pegue la masilla con la que ha rellenado un agujero del que colgaba una lámpara en la pared que se caía porque no se sabe cómo el agujero se había hecho demasiado grande, a mí me da que algo no va bien:

la foto-14

Y el tercer y último problema, el nivelador. El nivelador sirve para que los cuadros, espejos etc queden rectos cuando vas a colgarlos. Eso sí, para que esto pase este debe estar nivelado, sencillo, ¿no? el resultado supongo que os podéis imaginar fácilmente ¿no?, en mi casa no hay ni un solo cuadro recto.

Un beso a todos los “pseudomanitas”.

Maria

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