Placeres y torturas Zen

Que las little guilty no están en forma a estas alturas ya no es ninguna sorpresa. Bueno, rompo una lanza en favor de Esther, ella es la que está más en forma, corre. De hecho se ha apuntado a la cursa Jean Bouin con unos compis del curro. Es una valiente.
Para poner remedio a este estado físico y mental tan pésimo, Maria nos propuso iniciarnos en el yoga y yo añadí Pilates en un sitio monísimo y relajante solo de verlo (ver Susto Zen).
Después de posponerlo un par de veces por causas ajenas a nosotras ( léase por culpa de algún jefe), el jueves fuimos todas y otra compi de curro a Pilates y el viernes a yoga.
Pilates me gustó muchísimo, me hizo sentir muy bien y creo que a mis compis les pasó lo mismo. Al día siguiente tenía solo alguna agujeta suelta por que la clase aparentemente fue light. Me imagino que irá en aumento, pero me parece aceptable.
Pero queridos readers, el viernes pensaba que me partía en dos o tres. No solo no me relajó una m.i.e.r.d.a el yoga sinó todo lo contrario, un estrés. Que si hacer la cobra, el guerrero 1, el 2, balasana y no se cuantas filigranas más…al cabo de 20 minutos me dolían hasta las pestañas. Imposible relajarse, estaba básicamente pendiente de no desmontarme.
Que queréis que os diga, se me ocurren muchas otras posturas que al final te relajan más…no se si me explico.
Creo que lo que más me estresó es la respiración, inhalar, exhalar, inspirar, expirar…son términos que en posiciones chungas se confunden. Estás tan concentrado en no estamparte y aguantar la posición “relajada” que te proponen que se te olvida hasta respirar. Que tensión.
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Eso si, al día siguiente me dolía todo el cuerpo. Más o menos me sentía como si me hubiera atropellado un camión, y creo que este no era nuestro propósito. Más bien queríamos acabar la semana en un estado zen que nos permitiera olvidar el estrés de la semana. En mi caso, el día siguiente solo quería olvidar la tortura de la clase. Y he de reconocer que el viernes a las 10 de la noche ya estaba durmiendo.

La lectura positiva es que hemos encontrado una actividad física que nos gusta a todas y que nos apetece hacer. Evidentemente pilates! No descarto volver a probar yoga…pero si eso cuando consiga un poco más de elasticidad y coordinar la respiración, pero de reconocer que para mi gusto tiene un punto demasiado místico que se me escapa.
Lo siento pero no tengo fotos de los eventos, sería demasido poco glamuroso y cruel…pero podéis ver algunas de las posturas que intentamos practicar.
Sed felices
Anna
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