Líos de oficina

De sobras es sabido que en todos los trabajos existen tensiones sexuales entre trabajadores, jefes y secretarias, o becarios y jefas… por poner ejemplos… y no es algo raro, pues es, con diferencia, dónde pasamos más horas de nuestro día a día.

No sé si tengo un imán para detectar este tipo de escarceos amorosos, o sólo soy mal pensada por naturaleza y veo cosas dónde no las hay, pero me hacen falta tan sólo 2 meses en una empresa para detectar las chispitas entre unos y otros. ¡O incluso menos!

¡Os cuento! Siempre compaginé mi carrera de Derecho con trabajitos intermitentes, esporádicos y temporales, como seguramente cualquiera de vosotros. Envolver regalos en la campaña de Navidad, hacer de canguro, clases particulares, poner copas en un bar del Rabal –ya os contaré un día con detenimiento, fue un trabajito cargado de anécdotas surrealistas-, o hacer de administrativa en una empresa.

En este último trabajo, tuve que hacer tareas de archivo, dar de alta expedientes, ordenar la documentación válida y tirar la innecesaria… y cosas del estilo.

El caso es que nadie se percata de la existencia de este tipo de empleados, y ven cosas, oyen cosas, ¡huelen cosas!

Como no podía ser de otra manera, mientras trabajaba en la empresa, me invitaron a la cena de Navidad que tuvo lugar en el Colegio de Arquitectos de Barcelona. Yo, por aquél entonces, que era una jovencita de 20 años, más rubia, más delgada y probablemente más alta que ahora (ya puestos a exagerar… hagámoslo más sugerente) me había hecho muy amiga de un miembro de una familia muy influyente de la high society española, de quién no revelaré la identidad, y con quién compartía despacho, amistad y risas diarias. Pero poco más, pues él ya estaba casado, y además de 40 palos ya tenía un hijo y muchas responsabilidades.

De modo que estaba con el simpático de mi compañero en la cena cuando de repente, miro hacia la barra y veo a uno de los jefazos acariciándole la espalda a una comercial –muy estúpida, por cierto-. ¡yo! ¡que tengo un ojo vago! ¡que no veo una mierda! ¡yo había visto aquello! ¡Miré alrededor y nadie se había percatado! Oh, oh.. ¡fatal! Recuerdo que mi amigo y yo lo comentamos, estuvimos de risas, buscando cosas donde no las había y al final ¡zas! Se fueron juntos. Aprovechando que él se iba, que había traído coche, ella aprovechaba y se iba con él… los dos casados, con hijas –dos cada uno con sus respectivos-… ¡UN DRAMOTE EN TODA REGLA!

¿Sabéis qué? Hoy están casados, después de 7 años de verles yo por el rabiillo del ojo vago, y tienen dos hijas más en común.

Conclusiones:

¡Prometo hacer una segunda parte del post! Quién sabe si con nuevas y más actuales anécdotas…

Esther

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12 pensamientos en “Líos de oficina

  1. Esther, tu foto de hoy me parece escandalosa!!! Estas como una cabra!! Yo no quiero saber nada! 😉 (soy María)

    A todas aquellas nuevas seguidoras del blog que ultimamente nos habéis dejado algún comentario (Marta, idealplanners, etc) os queremo dar las gracias! Ya veréis como nos lo pasamos muy bien juntas!

    LGT

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  2. M*…¡sabía que eras tú! ¡¡por Dios!! es una provocación como cualquier otra…. ya me hago yo responsable… por favor, ¡deja de sufrir! jajajajaaj!! ya me conoces… y además es un tanguita sin maldad ninguna… y ¡comprado expresamente para la ocasión! ¡podeis estar todos tranquilos que está por estrenar! 😉

    E*

    PD: Gracias a esos nuevos seguidores!! Y preparaos para lo que está por llegar!!!

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  3. Ja diuen que… Cuando el rio suena, agua lleva!!!!
    M’he sentit tant identificada!!!! Jo tambe tinc ojo vago -y muy vago! Jaja- pero tot i aixo veig moltes coses que despres em dono compte que ningu ha vist!!!
    Ja se que em repeteixo, pero m’encanta el blog!!!!! 🙂
    Per cert… La foto es molt bona!!!!!

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  4. Buff… esa fotico…. No me hagais hablar, no me hagais hablar…. lo que se me ha pasado por la cabeza…
    Es cierto que SEGURO que en TODAS las oficinas se cuecen habas (como dice Nuria B.)…
    No se si alguien de las “little, little” lo sabe pero a mi marido lo conocí en mi anterior trabajo, él era el responsable de material y yo era la recepcionista… Y claro, no se por qué siempre perdia los lápices o el tippex…. Ahora si, y que quede muy claro, NUNCA hubo nada similar a esta foto, NADA!!!! Fue una relación tan en secreto que empezamos a vivir juntos y habia gente del despacho que todavía no sabia ni tan siquiera que éramos novios…
    Mucho trabajo “teatril” y siempre quedábamos dos esquinas más allá de la oficina…
    En fin, poca chicha en comparación con OTROS “affaires” de despacho… Espero que nos cuentes uno actual, por favor!

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    • Todo llegará Mairead!! Todo llegará!! Desde luego que la temática da para escribir segundas y terceras partes!! No sabeis cuánto me alegro de que os haya gustado y os sintais identificadas!! Anna.. Tu también tuviste que aguantar que te llamaran pirata en el cole por llevar parche??? Jjajajaajajj!!!

      Besitos!!

      E*

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      • Si Esther si… Nose cuantos años lleve parche y lo tuve que aguantar… Jajaja asi que me siento 100% identificada!!!!

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      • Eso si, el material me lo daba el mismo dia que a todos mis compañeros… pero yo le entregaba mis papelitos de pedido de material personalmente….

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