¡¡Canelón con bechamel de novia!! ¡¡Maaaarchaaandooo!!

Definitivamente no es buena idea ir a probarse por primera vez un vestido de novia el día 8 de enero. Vestirse de blanco cuando uno se siente gordo, hinchado, blanco y peludo –aunque no lo esté especialmente- nunca es una buena idea. Pero mi madre y yo decidimos aprovechar los días de vacaciones de Navidad para cribar catálogos, buscar ideas en internet y pedir cita en las típicas tiendas de vestidos de novia para ver qué tal. Y la respuesta al  ¡¿qué tal?! es: ¡¡Parecía un canelón con bechamel!!

Cuando voy de invitada a una boda siempre tengo la sensación de que la novia está más guapa de lo que me parece en realidad, de que el vestido le favorece muchísimo, le sienta fenomenal, de que está más delgadita, morena, risueña… y no sé exactamente por qué motivo neuronal, pensé que me pondría el primer vestido y sería como cuando en “Lluvia de Estrellas” entran por aquella puerta siendo “la Jenny” –esta sería yo con mis tejanos-, y al salir, entre una enorme nube de humo, son “Beyoncée” en todo su esplendor –esta debería haber sido yo según mis expectativas mentales-.

Digamos que mi primera sensación fue un drama, y la segunda, y la tercera… incluso la cuarta. Y hoy, ya en febrero, -un mes después- sigue siéndolo. Me he planteado casarme en traje de chaqueta, en falda y top, en vestido en plan campana… ¡incluso de negro! Y ahora diréis ¡qué exagerada! Pues ¡ni una pizca! Para que matéis vuestra curiosidad, os adjunto alguna fotito en la que se puede intuir la gravedad del tema. Sin exagerar, y como diría Paquirrín, a mi flotador de la cintura ¡sólo le faltaría el patito!

OLE, OLE y OLE

OLE, OLE y OLE

¡Ahi va el segundo!

¡Ahi va el segundo!

¡No encuentro ningún traje que sea mi estilo! Así que al final, he decidido hacérmelo a medida con un diseñador que al parecer te mira el cuerpo serrano y te recomienda lo que te sienta mejor, siendo de tu estilo. Estoy dispuesta a entrar en leggings como los que veréis en otro post más adelante… ya sé que no es excusa pero que conste que era 8 de enero… y que en realidad tampoco soy así… ¡jajajajaajajaja! -¡¡vaya tipín, eh!!-

¡¡Prometo publicar las fotos tras el acontecimiento para que opinéis!!

En fin, de aquí a septiembre todavía tengo tiempo de coger nuevas ideas, cambiar cositas, y contaros las novedades… ¡ah sí! ¡Y perder 5 kilos!

¡Por cierto! ¡Cerramos la semana temática de San Valentín! ¡Nos vemos el lunes con temas nuevos! ¡Buen finde!

Esther

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6 pensamientos en “¡¡Canelón con bechamel de novia!! ¡¡Maaaarchaaandooo!!

  1. Esther, ahir ja ho vaig dir: el dia del casament totes les núvies estan guapíssimes, no et preocupis gens. Només cal que t’ho creguis!!!!!!! Estas super guapa ja ara, vol dir que, cap problema? Un petó

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  2. Jajajaj! Estarás guapísima seguro! Sea de canelón o de campanera negra. Ya estoy enganchada al blog: habrá un post dedicado a las consortes seguidoras de maridos y futuros maridos corredores? Y sus andanzas encendiendo la moto en cada semáforo para nunca ver a su hombre? 🙂

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